Cuando un adiós definitivo se acerca a nuestras vidas nos hace sentir las personas más insignificantes del mundo. Pero cuando ese adiós ya es un hecho, los recuerdos se convierten uno en un millón y lamentablemente sin los únicos que nos ofrecen otra oportunidad, oportunidad para revivir de nuevo todas aquellas experiencias compartidas con esa persona que ya no está, y aunque sea por tan sólo unos segundos nos hacen vibrar de nostalgia. El recuerdo llega en el momento en que más nos hace falta, haciendo sonar una canción compartida, o con sólo llegar por simple que casualidad a ese lugar en donde se compartieron tantos y tantos momentos especiales que nunca de nuestra mente se borraran, porque los recuerdos así lo permitirán.MariYosh
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